El otro no te elige, eres tú quien elige sus vínculos

¿Alguna vez has escuchado que «el hombre propone y la mujer dispone» o que debías ser bella o dócil para que te elijan?

Estas frases, tan arraigadas en nuestra cultura, han condicionado la forma en que muchas mujeres han aprendido a relacionarse y a valorarse. Durante años se nos ha transmitido la idea de que para ser elegidas, debemos ajustarnos a ciertos estándares: ser complacientes, calladas, perfectas en apariencia. Pero ya basta de reproducir esa mentira. 

«La verdad es que tú tienes el poder de elegir con quién te vinculas, y cuando te das cuenta de que eres tú quien decide, ya no te conformas con menos de lo que mereces».

El estereotipo de que «el hombre propone y la mujer dispone» no es más que una simplificación de relaciones complejas y de la rica diversidad de nuestras experiencias. Nos invita a creer que debemos adaptarnos, que el papel de la mujer es ser siempre la que acepte, la que ceda, la que se ajuste a las expectativas de los demás. 

Sin embargo, el verdadero amor y la verdadera conexión se basan en el respeto mutuo y en la capacidad de cada persona de ser auténtica. Amar no significa perder tu voz o tu esencia para encajar en un molde; significa elegir a alguien que te valore tal como eres, sin condiciones ni exigencias que te hagan sentir menos.

Asimismo, la idea de que debías ser bella o dócil para ser elegida es una trampa que limita tu potencial y te impide ver tu verdadero valor. La belleza es mucho más que lo físico, y la fuerza de una persona reside en su autenticidad, en su capacidad para pensar, sentir y actuar de acuerdo a sus propios deseos. No se trata de cumplir con expectativas impuestas, sino de descubrir y abrazar quién eres realmente.

Cuando te das cuenta de que eres tú quien elige a quién te vinculas, el cambio se vuelve inevitable. Esa toma de conciencia te libera de relaciones que no te aportan, que te hacen sentir invisible o que, simplemente, no honran tu esencia. Ya no hay necesidad de conformarte con alguien que no te trata como deseas. 

«Al reconocer tu propio valor, estableces estándares que te permiten construir vínculos basados en el respeto, la empatía y la complicidad».

El camino hacia esa libertad emocional puede no ser fácil. Requiere de autoconocimiento, de cuestionar creencias heredadas y de atreverse a soñar en grande. 

La terapia, el apoyo de amistades sinceras y la lectura de historias inspiradoras son herramientas que te pueden ayudar a reafirmar que tu valor no depende de ajustarte a lo que otros esperan, sino de ser fiel a ti misma.

Hoy te invito a reflexionar: ¿estás dispuesta a dejar atrás esos viejos estereotipos y a asumir que el poder de elegir te pertenece? 

Porque el amor auténtico, el que te nutre y te hace crecer, comienza contigo. No permitas que las viejas ideas dicten tu destino. Toma las riendas, elige a quien realmente te respete y, sobre todo, elige amarte a ti misma sin condiciones.

La libertad de ser tú es el regalo más valioso que puedes darte. Cuando te conviertes en la dueña de tus decisiones, no solo transformas tus relaciones, sino que también creas un espacio para que el verdadero amor florezca, aquel que nace de la autenticidad, la pasión y el respeto mutuo.

Ponerte en primer lugar, saber reconocer tu valor y darte tu lugar, elegir tus vínculos y establecer tus límites es posible, y sobre todo necesario. Si lo necesitas, cuentas conmigo para transitar juntas el camino hacia un conocimiento más pleno y auténtico de ti misma. 

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