Las relaciones de pareja son un reflejo de lo que cada persona está dispuesta a trabajar en sí misma. Muchas veces, cuando sentimos que algo no avanza, que la conexión se ha perdido o que la relación se ha estancado, miramos al otro en busca de respuestas.
Es más fácil pensar que nuestra pareja nos limita, que no nos entiende o que simplemente ya no es la persona con la que nos vinculamos en un principio. Pero, ¿qué pasa si en realidad no es el otro quien nos detiene, sino nuestra propia resistencia al cambio?
Si anhelas una conexión más profunda con tu pareja, pero evitas las conversaciones incómodas y callas tus verdaderas necesidades, ¿cómo esperas que la relación evolucione?
El miedo a la incomodidad nos hace posponer lo que es esencial. Preferimos el silencio antes que la posibilidad de enfrentar la vulnerabilidad que implica hablar desde el corazón.
Pero sin comunicación honesta, la distancia se hace inevitable.
Si sientes que la pasión ha disminuido, pero evitas tomar la iniciativa, seducir y alimentar el deseo en la relación, ¿cómo esperas que la chispa renazca?
«Muchas veces, queremos sentirnos deseadas, pero olvidamos que la pasión es un juego de dos
y que el deseo no solo se espera, también se cultiva».
Si necesitas más apoyo en tus proyectos o en las responsabilidades del hogar, pero sigues sobrecargándote y te niegas a pedir ayuda, ¿cómo esperas que tu pareja lo note y cambie por sí sola?
Nos enseñaron a demostrar fortaleza haciéndolo todo, sin mostrar agotamiento ni pedir apoyo. Pero el equilibrio en una relación no llega cuando el otro adivina lo que necesitamos, sino cuando nos permitimos expresar con claridad lo que queremos.
Si sueñas con una relación más consciente y divertida, pero te resistes a invertir tiempo y energía en espacios que les brinden herramientas para crecer juntos, ¿cómo esperas que la relación se transforme?
«Creemos que el amor debería ser espontáneo, pero la verdad es que
toda relación necesita intención, aprendizaje y acciones concretas».
Amar no es solo un sentimiento, es una decisión que se construye día a día con acciones conscientes.
Entonces, antes de señalar a tu pareja como la causa de tus frustraciones, pregúntate: ¿qué estoy haciendo yo para cambiar lo que me incomoda en la relación? ¿Es realmente mi pareja quien me limita o es mi propia resistencia al cambio?
Si estás dispuesta a tomar acción y construir el vínculo que deseas, el primer paso es mirarte a ti misma. La transformación de una relación comienza con la transformación personal.
Si quieres empezar este proceso y necesitas acompañamiento, escríbeme. Juntas podemos trabajar en la relación que realmente quieres y mereces vivir.
Maryari Vera
@maryapsicoterapia
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